Tatuajes de Henna en Marrakech

Leímos en varios sitios que no era aconsejable hacerse los tatuajes en la plaza Jemaa El Fna, debido a la falta de higiene y la henna de mala calidad, que puede crear reacciones alérgicas. La henna negra puede contener productos químicos nocivos para la salud, así que no quisimos arriesgarnos y buscamos algún sitio donde utilizasen henna natural…

Existen muy buenas críticas del conocido Henna Art Café, que está a escasos minutos de la plaza. Si bien allí son bastante más caros, no merece la pena arriesgarse  a que se infecte tu piel por pagar menos.

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(N 31º37’25” W 7º59’14”)

Fuimos el primer día a buscarlo pero estaba cerrado, de hecho muchos lugares lo estaban porque coincidimos con el fin del Ramadán (cuidado con esto, además las fechas nunca son las mismas porque dependen del calendario lunar). Por suerte al día siguiente ya encontramos las puertas abiertas de par en par y nos recibió sonriente la dueña, una mujer británica, que nos explicó el funcionamiento del lugar.

Como su propio nombre indica, aparte de ir a tatuarte también es un café donde puedes tomar algo o incluso comer, ya sea en el interior o bien en su terraza. Esto es lo que ofrece su adornado menú:

En el enorme libro que hay en el mostrador estaban todos los diseños de tatuaje a elegir y sus respectivos precios. En la primera página del libro se explicaba el procedimiento y precauciones, como por ejemplo:

– Lo primero que hay que hacer es lavarse la zona a tatuar.

– El precio no es negociable, es decir, en este caso no se debe regatear ya que la cantidad escrita es fija. Las artistas de allí tienen años de experiencia y podrían ofenderse si les intentas rebajar el precio.

– Hay que esperar mínimo unas 6-8 horas al salir de allí, y después ya se puede rascar la henna seca con algo (por ejemplo una tarjeta).

– Se especificaba que allí sólo se usa henna natural, y que tarda entre una y dos semanas en irse borrando progresivamente. Es algo que depende mucho del tipo de piel y de la cantidad de veces que mojes o laves la zona.

– La ubicación del tatuaje también determinará su intensidad: allí donde la piel sea más gruesa, como en manos y pies, adherirá mejor que en zonas más finas como la espalda. (En mi caso, cogió un tono más intenso y oscuro en los dedos de la mano y se aclaraba a medida que avanzaba hacia el brazo).

Mi prima escogió un diseño que le ocupaba media mano, y le salió por 75 dírhams (6,78€ aprox) y el mio costó 200 dírhams (unos 18€) porque yo lo quería mas grande y que me ocupase también parte del brazo.

La sala donde nos hicieron el tatuaje, como el resto del café, estaba toda decorada con henna: el menú, figuras de madera, imanes, cuadros y hasta frutas.

Aunque cuando la henna se nos secó se veía de color negro, nosotras sabíamos que era natural porque mientras nos la aplicaban tenía un tono marrón tierra, incluso algo verdosa, y a medida que se secaba se iba oscureciendo.

Tuvimos que estar unos 15 minutos delante de un ventilador para que se secase mínimamente al tacto, y después nos pusieron encima una especie de zumo de limón mezclado con azúcar para que adhiriera bien. Después de eso, ya podíamos irnos y esperar las horas necesarias antes de rascar el tatuaje.

Pasadas las 6-8 horas por fin pudimos ver el resultado. Tal y como nos dijeron, justo al rascar la henna seca ya se ve el tatuaje de un color naranja intenso, pero a medida que pasan las horas acaba oscureciéndose hacia el marrón usual.

Yo no tuve ningún problema al quitármela, estaba perfecto, pero a mi prima no le acababa de gustar el suyo.  Cuando empezó a quitarse la henna, vio que una pequeña zona de su diseño que tenía muchas líneas juntas había acabado siendo un manchurrón, y no se atrevía a quitarse el resto por si lo empeoraba. Así que, como estábamos cerca, decidimos volver a pasarnos por el café y dejar que se encargaran las profesionales.

Allí nos atendieron sin problemas, y ellas mismas nos acabaron de quitar la henna seca. Incluso el mio que ya estaba genial, insistieron en limpiármelo bien para que quedase perfecto. Realmente el de mi prima también lo estaba, exceptuando esa parte que tampoco era gran cosa. Aun así, como ya no podían hacer nada para arreglar la mancha, le hicieron un pequeño diseño improvisado en la otra mano y gratis, para compensar.

La verdad es que nos trataron muy bien, y justo al salir entraba un grupo de españoles que nos preguntó qué tal nos había ido porque no estaban convencidos de si hacerse un tatuaje; sin duda se lo recomendamos. Nos dijeron que habían visto como en la plaza las mujeres ponían purpurina en vez de usar el zumo de limón con azúcar que nos pusieron a nosotras… Incluso cuando nosotras pasábamos por Jema El Fnaa, las tatuadoras de allí nos preguntaban si los nuestros nos lo habíamos hecho en el Henna Café*, es decir, que hasta reconocían la calidad. Eso sí, mucho cuidado, porque una de las tatuadoras que nos paró cogió del brazo a mi prima y estaba dispuesta a ponerle henna sin preguntarle, por suerte ella la apartó a tiempo. No hay que dejar que te enseñen ni te hagan una muestra de nada, que luego no tienen ningún morro en pedirte dinero por ello.

*Más adelante descubrimos que Henna Art Café y el Henna Café no eran el mismo sitio (a este último no fuimos, aunque los comentarios son igual de positivos). Ambos parecen bastante parecidos.

CÓMO LLEGAR

Buscar la esquina inferior derecha de la plaza, donde está el restaurante Taj’in Darna:

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(N 31°37’32” W 7°59’16”)

Hay que meterse por la calle que hay justo a la derecha (la Riad Zitoun Lakdim) y seguir todo recto. No tiene mucha pérdida porque no hay que ir por callejuelas ni cambiar de dirección, solo seguir hacia adelante hasta ver en una esquina del lado derecho esta puerta, que es bien visible gracias a sus colores:

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